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Ene
2010
25

El diezmo en Europa

En España, la SGAE recauda en los conciertos un 10% de la taquilla. En otros países, según la Asociación de Promotores Musicales de España, ocurre esto:

  • Portugal: 5%
  • Francia: 8′8%
  • Reino Unido: 3%
  • Alemania: 1,5%
  • Holanda: 3′5%
  • Estados Unidos: 0′5%
  • Europa (media): 5%

No es sólo que en España estemos al doble de la media europea, que ya es, de por sí, abusivo. Al no estar armonizado este porcentaje, al menos en Europa, suceden cosas como que si contratas a un artista inglés afiliado a la sociedad de gestión de derechos inglesa, que en su país pagarías el 3%, al realizar un concierto es España pasas a pagar más de 3 veces más por el simple hecho de que estás obligado a realizar el pago a través de SGAE. Si lo hicieras directamente con su entidad de gestión en su país de origen pagarías mucho menos.

Cosas como ésta son las que ponen a la Asociación de Promotores o la Comisión Nacional de Competencia en pie de guerra. Y no es para menos.

Ene
2010
22

Una de managers palestinos

Nota introductoria: Este post utiliza una metáfora basada en el conflicto entre Israel y Palestina para hablar de un concierto. No pretende ofender ni a unos ni a otros, ni mucho menos hacer ironía de un problema que es muy sensible y afecta directamente a las vidas de tanta gente. Tampoco pretende tomar partido en un sentido o en otro. No hay buenos ni malos. No es mejor Tom que Jerry, Rasca que Pica, aunque me siga cayendo mejor el Coyote que el Correcaminos. Pido disculpas por adelantado si alguien se siente ofendido, aunque espero que no sea así.

Érase una vez que organicé un concierto pro- Palestina.

Para ello busqué y encontré a un grupo palestino muy bueno. Se llamaba الوقت باكو. Contacté con ellos para contratarles, pero me remitieron a una empresa de contratación especializada en grupos palestinos llamada نشرت الذاتي. Al contarle a su director, el Sr. خافيير, de qué iba el concierto, le hizo mucha ilusión. Compartíamos los problemas de su país con sus vecinos de Israel, y que ya iba siendo hora de que promotores como yo se atrevieran con algo así, sabiendo lo todopoderoso que es el país judío.

Además, el Sr. خافيير me propuso ampliar la cartera de grupos contratados incluyendo otros artistas de su representación. Me propuso varios pero no encajaban demasiado bien con el estilo que buscaba, y tampoco con el recinto en el que tenía pensado hacerlo. El heavy metal no se lleva bien con los teatros pequeños. Finalmente, pasados unos días, me propuso un nuevo artista palestino llamado سيلفيا que encajaba muy bien con lo que buscaba.

Así, contratamos con ellos la actuación de estos dos grupos por un caché justo y respetable. Así, empezamos a realizar la promoción, entrevistas anunciando el evento, pusimos las entradas a la venta y, en definitiva, hicimos lo que nos correspondía hacer para que el concierto fuera lo mejor posible, movilizando a toda la comunidad palestina residente en la zona así como a todas las asociaciones locales afines a la causa.

El concierto se realizó sin contratiempos destacables. Como siempre en estas causas, y más con la crisis, la afluencia de público fue escasa, pero que nos quiten lo bailao. Perdimos dinero, pero como era por una buena causa, lo consideramos como donativo o inversión. Sin embargo, algunos días después, recibimos del consulado israelí una carta en la que se nos instaba a pagar un arancel por la presencia del grupo سيلفيا, que no era palestino, sino israelí. Su nombre era realmente סילביה. Ante semejante carta, llamamos al manager para decirle que “fíjate estos judíos, que dicen que este grupo es hebreo”, a lo que él dijo: “bueno, realmente habían sido israelíes antes, pero se nacionalizaron palestinos hace un tiempo”. Como productores, desconocíamos ese detalle, pero con la palabra del manager y su compromiso de que en breve nos iba a facilitar copia de la carta de nacionalización, con fecha exacta, lo dimos por aceptado y mandamos un comunicado de prensa quejándonos por la actitud del consulado israelí y lo rastrero que podía llegar a ser reclamar un arancel (que además era de risa) por algo que en ningún caso les pertenecía legalmente.

Pero hete aquí que cuando el grupo palestino, antes hebreo, vio la nota de prensa, salió a la palestra diciendo que no sólo eran hebreos, sino que nunca jamás habían sido palestinos, ni ganas. Es más, se consideraban judíos ultraortodoxos, que no sabían ni tenían idea de que la causa del concierto era pro-palestina y que se sentían más que ofendidos porque la producción les había engañado y les había utilizado para hacer proselitismo antisemita. Es más, se acusó a la productora de haberse inventado lo de la nacionalización palestina sólo con ese fin. Ellos, como grupo, están a favor de la paz y si participaron en el concierto es porque les dijeron que era un concierto por la paz en el mundo.

Como primera reacción, pensamos que el grupo había engañado al manager con la finalidad de utilizar sus vías de promoción y contratación, pero como había habido buen rollo durante el concierto, contactamos directamente con ellos y nos confirmaron que nunca habían sido preguntados a tal efecto y que se les dijo que era un concierto pro concordia entre los pueblos del mundo.

Ante semejante despropósito, como organizadores de un evento pro-palestino, no dábamos crédito a que un grupo contratado a tal fin no tuviera la más mínima idea ni de dónde quedaba Palestina en el mapa. De hecho un componente de la banda llegó a decir que pensaba que la bandera palestina que ondeaba sobre el escenario era una banderola publicitaria de algún espónsor.

Ya antes habíamos llamado al manager pero no logramos que se pusiera al teléfono. Sin embargo, a la mañana siguiente recibíamos un correo electrónico suyo donde aseguraba que había sido un malentendido y que nosotros le habíamos contactado inicialmente para realizar un concierto pro paz mundial, no pro Palestina. Sin dar respuesta al tema de la supuesta nacionalización anterior de la banda, así como obviando todas las conversaciones en las que decía que él mismo había sido israelí y que ahora abrazaba la causa palestina con todas sus fuerzas, tachando a los judíos de poco menos que mafiosos y prepotentes, e ignorando el hecho de que una bandera palestina de 6 x4 metros estuviera ondeando sobre el escenario, nos decía que, además, se veía obligado a trabajar con artistas hebreos porque no se podía cambiar el sistema de la noche a la mañana. Mencionaba además una larga lista de artistas hebreos con los que había trabajado.

A todo esto, el ayuntamiento que nos había cedido las instalaciones para la realización del concierto, ante toda la polémica, sólo comentó que “vaya mierda de concierto pro-palestina, donde la mitad de los artistas no son ni palestinos” y que, por lo que a ellos respectaba, no volverían a dar apoyo a la causa palestina, habida cuenta de que ni los palestinos eran capaces de organizar sus propios grupos como Alá manda.

Así que aquí estamos. Cornudos, apaleados, dándole la razón finalmente al consulado israelí y con la imagen de la productora a la altura del betún por culpa de un extraño engaño que, a estas alturas, todavía desconocemos su objetivo. Así aprenderemos a fiarnos de la palabra de una manager palestino.

Ene
2010
19

La SGAE reclama el 10% del concierto Creative Commons

El Ayuntamiento de Palma nos ha redirigido un email enviado desde la delegación de la SGAE de Palma, que les remitieron el viernes pasado en relación al concierto Creative Commons: Salvarez + Pacotiempo, en estos términos:

De: XXXXXX [mailto:XXXXXX@sgae.es]
Enviado el: viernes, 15 de enero de 2010 13:29
Para: YYYYYYY, ZZZZZZZZ
Asunto: RV: CONCIERTO DIA 15/01/2010

comentarte que la actuante “Salvarez” es socia de la SGAE y por tanto y por mandato estamos obligados a aplicar la tarifa del 10%.

Saludos
XXXXXXXX
Deleg. SGAE Baleares
C/Sant Jaume nº 7
07012 Palma de Mallorca
Baleares

Nuestra respuesta al Ayuntamiento, ya que la SGAE no se ha dirigido a nosotros, ha sido la siguiente:

  1. Si bien es cierto que Salvarez estuvo registrada en la SGAE, la artista se dio de baja de la entidad el verano pasado. Eso significa que ahora no está registrada.
  2. La SGAE dice que “por mandato” están “obligados”, pero no sé cómo pueden tener un mandato que les obligue a cobrar los derechos si la artista se dio de baja de la entidad, manifestando así explícitamente que no quiere que la SGAE la represente.
  3. Lo que está registrado en la SGAE no es el artista, sino sus composiciones. Lo que la SGAE defiende es lo que ellos llaman “repertorio” y lo que tiene que hacer es demostrar que el repertorio utilizado está sujeto a derechos. En estos momentos la SGAE no dispone ni del repertorio utilizado ni de la firma del artista.
  4. Montar un concierto Creative Commons con composiciones registradas en la SGAE es incompatible. La música es CC o Copyright pero no las dos cosas.
  5. Más del 50% del tiempo del concierto fue de otro artista Creative Commons. Aunque Salvarez siguiera siendo SGAE, ¿pueden reclamar el 10% de la taquilla como si Pacotiempo no hubiera actuado?
  6. Y sobre todo, ¿quiere meterse la SGAE en una dinámica de estas características por 20,59 euros IVA incluido?

Hemos puesto en conocimiento del artista a través de su manager y discográfica esta situación. Sabemos que la discográfica se ha puesto en contacto con la delegación de la SGAE de Baleares y también sabemos que el abogado Javier de la Cueva ha sido consultado e informado.

A estas alturas es más que evidente que la Delegación de Baleares de la SGAE tiene una cruzada en contra de Deacorde Producciones por las opiniones expresadas en este blog. Ya me he hartado de repetir que si nos facilitaran el trabajo en lugar de intentar poner trabas, ingresarían más dinero, beneficiarían a los artistas y conseguiríamos entre todos potenciar la actividad de sus representados. Si nos bloquean, igual matan a la productora, pero también matarán la posibilidad de que los artistas ingresen cachés y derechos gracias a nosotros. Allá ellos con su conciencia. Yo la tengo muy tranquila.

Ene
2010
18

La remuneración de los artistas

Acabo de leer una entrevista a Víctor Manuel en 20minutos.com y me da la sensación de que los artistas y autores no entienden bien lo que es la remuneración por su trabajo.

A la pregunta de “¿Los artistas deben estar remunerados?” respondo como Víctor Manuel y como cualquier hijo de vecino: , claro que debe estar remunerado. Como cualquier profesional: abogados, médicos, diseñadores, informáticos, bomberos, fontaneros, políticos, periodistas, funcionarios…

Pero a la pregunta de “¿Los artistas deben estar remunerados a través de un canon y de una entidad de gestión de derechos?” respondo todo lo contrario: No. Los artistas (o autores) pueden (a mi juicio, deberían) estar remunerados mediante la venta directa de su trabajo, es decir, como cualquier profesional: abogados, médicos, bomberos, fontaneros, políticos, periodistas, funcionarios…

Si mi trabajo es componer canciones para que otro las interprete, ese otro es quien debería pagarme por la canción que he hecho. Si contrato a un diseñador para hacer una página web, le encargo el trabajo y le pago por ello. No espero que él trabaje gratis diseñando, colgando su diseño en un sitio y esperando a que ese sitio genere visitas y pagando por cada visita producida, bajo la excusa de que “si no, no cobro”.

¿Por qué los creadores de canciones no pueden vender su obra, como los pintores o diseñadores?. ¿Por qué no puede un compositor estar en nómina de un artista/intérprete?. ¿Por qué no puede un creador de música ser un autónomo como yo, que tiene un trabajo creativo y que vive de venderlo a sus clientes?. ¿Por qué el letrista de David Bisbal cobra por su “Bulería” en función de los discos vendidos y los bolos de Bisbal, en lugar de hacerlo por su trabajo de composición y venta directa sin intermediarios al propio Bisbal que, recordemos, es quien hace uso de su composición?.

Esto no es incompatible con lo que dice Víctor Manuel de que “se lleva el dinero el que más trabaje, el que más venda y el que más toque”. A eso se le llama ser “mejor profesional”. Se lleva más dinero el mejor abogado, el mejor médico, el mejor diseñador, el mejor pintor… a mejores obras, mejores resultados y mayores beneficios. No es necesario un canon para eso. Y sobre todo, no es necesario llamarme pirata y delincuente si no creo en esas tasas.

Víctor Manuel dice algunas cosas interesantes, pero se queda en la superficie de la polémica. Lo de que “se dicen muchas gilipolleces sobre la SGAE” es totalmente cierto, pero es que la propia SGAE es la víctima de su propio sistema. Si no fuera por su afán recaudatorio no tendría peor imagen que Hacienda, que también es una entidad recaudatoria. Y como productor, no tendría tan mala imagen si se dedicaran a la suyo en lugar de a intentar putear el modus operandi de mi productora. Ya he dicho varias veces que intentar bloquear mis producciones es perjudicar al artista al que tratan de defender (ver aquí en el último párrafo, por ejemplo). Eso es lo que llamo “hacer gilipolleces” y otro gallo les cantaría si no fueran tan pedantes.

La frase de “La gente tiene una idea difusa de lo que es la SGAE y de quién se lleva el dinero” tiene una solución muy simple y sencilla: háganlo ustedes público y así acabamos con la polémica.

Ene
2010
17

A tomar nota y a seguir

La experiencia de montar este concierto Creative Commons me ha enseñado varias cosas y me ha confirmado otras que ya sabía.

El público que no vino

Lo primero y más doloroso es que, por más que el concierto sea Creative Commons, SGAE o copyleft, si la gente no quiere ir, ya puedes revestirlo de cualquier adorno, que la gente no irá. Y podemos buscar muchos argumentos: que el concierto era caro (10 euros), que estamos en la cuesta de enero, que el Teatro no está bien ubicado, que hacía frío para salir de casa, que los grupos eran desconocidos, que lo de las licencias no lo entendía nadie, que no tenía a nadie con quien ir, que tengo tos o que la canguro no ha llegado…

Me resulta muy curioso que, con todo el ruido mediático que hemos hecho y el interés que ha despertado, los resultados fueran tan pobres. Nunca antes habíamos hecho tanta labor de promoción de un concierto. Televisión, radio, prensa escrita, medios electrónicos, ruedas de prensa… Hasta creamos un concurso para sortear entradas en Twitter y Facebook. Se puso el concierto en el programa de les Festes de Sant Sebastià de Palma y el Ayuntamiento hizo publicidad directa en medios. Creo que, en determinados momentos, nos hicimos incluso algo pesados.

Pero la gente, simplemente, no vino. Y punto. Por más que pensáramos que la gente nos estaba pidiendo este tipo de conciertos, el resultado dice todo lo contrario. Y si no, dice que la gente es pro-CC o anti-SGAE siempre y cuando sea detrás de un teclado en la oficina o en casa, lo cual es todavía peor. Porque si no, no logro entender casos como el de uno (no diremos nombres) que incluso se apuntó al sorteo de las entradas y, a la hora del concierto, twitteó que estaba en un bar tomándose unas cañitas y unos nachos. Pero cada uno hace lo que quiere y no soy nadie como para reclamar otro comportamiento. Pero algo significará.

El publico que sí vino

Sálvarez y Pacotiempo se llevaron todos los beneplácitos de las escasas 20 personas que pagaron su entrada. Todos sin excepción salieron encantados de allí. Hay una excelente crónica del concierto en el blog de Amimedamiedo, que os recomiendo leer (y al que agradezco desde aquí el post y, por supuesto, haber venido y haberse molestado incluso en editar un vídeo y colgarlo en Youtube).

Los resultados

Deacorde Producciones no es una ONG. Lo que no nos podemos permitir es movilizar a dos grupos de 6 componentes más un manager, traerlos de Barcelona y Madrid, alojarlos, alquilar equipo técnico, transportarlos, darles de comer y cenar, etc… si vienen 20 personas a 10 euros cada una. El experimento ha fallado y no se me ocurren argumentos para convencer a mis socios de que hay que mantenerse en la misma línea. Tampoco se me ocurre qué tengo que decirle al Ayuntamiento para que siga apostando por el tema.

Sin embargo, todos los comienzos son complicados. Ya hay artistas que se han salido de la SGAE, como la Salvarez, y otros muchos que ofrecen sus trabajos bajo licencias no restrictivas. Discográficas como Autoeditados sólo trabajan con artistas Creative Commons. Productoras como Deacorde empiezan a moverse y Ayuntamientos como el de Palma se movilizan para dar cabida a esto. Pero si el consumidor final, el público, no cree, todo el trabajo se va al garete.

Por eso mismo, una de las cosas que más me quita el sueño es haber desperdiciado la oportunidad de dar un mensaje contundente. Y no lo hemos hecho. ¿Tendremos una segunda oportunidad para hacerlo?. No lo sé. Espero que sí.

Esperanza de futuro

Una de las cosas que más me gustó de los dos días que pasé junto con los grupos fue la cena el día anterior al concierto. Estuve hablando largo y tendido con todos ellos y podría hacer este post casi eterno contando algunos detalles.

Javier de Autoeditados, es ex-socio de SGAE. Paco, de Pacotiempo fue “niño mimado” y protegido de Nacho Cano.  Sin embargo y como resumen me quedo con una parte de la conversación que tuve con Alex Soler, bajista de Salvarez y, por ejemplo, director musical de Operación Triunfo de las tres primeras ediciones. Una persona que conoce a la perfección el funcionamiento de la SGAE; antes desde el punto de vista del productor musical y ahora desde el punto de vista de la banda y el promotor de conciertos. Su frase fue algo así como “la SGAE, tal y como la conocemos, tiene los días contados”.

Ahora, después de los lamentos, toca callar, tomar nota y seguir currando.

Ene
2010
13

Manifiesto para un concierto libre

Las navidades pasadas me regalaron una panificadora casera. Con ella, puedo hacer desde madalenas a barras de pan. Está muy bien. Sólo tengo que ir al mercado, comprar los ingredientes, meterlos en la máquina y ella se encarga de sacarme unas baguettes calentitas todas las mañanas. Sano, saludable y, además, varias veces más barato que la misma baguette en una panadería, por no hablar de las baguettes empaquetadas de los centros comerciales.

Estoy tranquilo porque sé que no estoy haciendo nada delictivo. Pero si este ejemplo fuera musical, los panaderos se hubieran ya asociado para exigir a Moulinex un canon compensatorio por cada panificadora casera vendida. Los panaderos habrían dejado de ganar muchísimo dinero vendiendo barras de pan y eso no puede consentirse, así que el Estado, que ha permitido la existencia de las panificadoras caseras, tiene que ponerse las pilas. Se crea así el canon compensatorio panificador estatal.

Además, cualquier producto que sirva para fabricar o comerse la barra de pan, tiene que pagar un canon compensatorio. Así, los moldes, los cuchillos, las tablas de madera, los platos, las neveras y los hornos microondas deben pasar por caja. Hasta el gremio de implantadores dentales está siendo acosado por un conocido bufete de abogados.

Cada barra de pan vendida en una panadería llevaría una etiqueta que rezaría algo así como que “Fabricar y comerse barras de pan caseras es un delito. La distribución de esta barra de pan, sin el consentimiento del panadero, será perseguida por ley”. Habría una red de inspectores que se pasearían por los restaurantes viendo qué barras de pan se sirven. Si son las caseras, denuncia al juzgado y multa. Si son de la panadería de al lado, cobrarían nuevamente un canon fijo mensual al restaurante por servirlas. Y luego bares, cafeterías, supermercados, centros comerciales, aeropuertos, cantinas, tascas… El tradicional “pincho” vería su precio incrementado de un euro a un euro y medio, que no pagaría el consumidor del pincho, sino el restaurante. Si el pincho lleva cerveza por el mismo precio (la conocida y castiza “tapa”), la cerveza pasaría automáticamente a pagar también. La cerveza no es pan, pero como ayuda a vender pan, adquiere los mismos derechos por ósmosis.

Los fabricantes industriales de pan, así como los fabricantes de maquinaria industrial, organizarían manifestaciones frente al ministerio de turno, poniéndolo entre la espada y la pared y exigiendo contraprestaciones económicas bajo premisas del estilo “nos moriremos de hambre en 5 años”, “por la dignificación del panadero” y “la panificación es trabajo”. El presidente de Bimbo leería un manifiesto demoledor al respecto.

Todo este ejemplo tan absurdo es muy parecido a lo que está ocurriendo con la industria de la música. De hecho, con la industria musical y los derechos de autor suceden cosas mucho peores. Los lectores habituales de este blog lo saben de sobras.

Es cierto que por el simple hecho de realizar cualquier obra creativa, en una partitura o en la servilleta de papel de un bar, pase o no por cualquier tipo de registro, supone que esa obra tiene copyright y está, por tanto, protegida. Pero existe una inercia de más de 100 años que nos lleva a pensar que propiedad intelectual es lo mismo que derecho de autor, y a la vez que los derechos de autor sólo pueden ser gestionados a través de la SGAE o entidades similares. Pregunten sino a los músicos jóvenes si saben algo al respecto.

Deacorde Producciones no está en contra ni de la propiedad intelectual ni de los derechos de autor. Sin embargo, el derecho de autor no sólo es Copyright. Existe un abanico muy amplio que va desde lo más absolutamente restrictivo, como el copyright, hasta lo más absolutamente abierto y libre, como el copyleft. Por eso se han creado las licencias llamadas Creative Commons, que permiten que un autor licencie su obra autorizando unas cosas y bloqueando otras. Y la primera que autoriza una licencia CC es a copiar y distribuir cómo y cuánto se desee. El artista nos permite copiar su música, pero puede hacer más cosas. Puede autorizar o no el uso comercial de las mismas, puede autorizar o no la realización de obras derivadas o versiones, puede obligar a que las nuevas obras tengan la misma licencia que la original o puede autorizar todo ello con el simple reconocimiento de la autoría original.

El mensaje que queremos transmitir para el concierto del próximo viernes 15 de enero a las 21:30 horas en el Teatre Xesc Forteza es que existen alternativas al copyright que todos los creadores pueden utilizar de manera gratuita y que además este tipo de licencia nada tiene que ver con la calidad de la obra. Y un buen ejemplo de ello son los artistas que nos acompañarán sobre el escenario: Salvarez y Pacotiempo.

Internet ha democratizado la producción y difusión de la música. Ya no necesitamos a cazatalentos que nos lleven a un estudio de grabación para que una discográfica fabrique un soporte físico (como el CD) y que, a través de distribuidores, nos vendan en tiendas de discos 15 temas empaquetados, mientras todo ello suena en cadenas de radiofórmula. Internet permite tecnológicamente saltarnos a todos los intermediarios entre la música creada y el consumidor. Y ahora, las licencias Creative Commons, permiten saltarse los intermediarios respetando la legalidad y los deseos de cada autor.

La música, y la cultura en general, está viva y lo seguirá estando aunque muchos intenten encorsetarla en soportes físicos, cobro de cánones y leyes absurdas como la Disposición Final de la Ley de Economía Sostenible que quieren aprobar estos días. El concierto de Salvarez y Pacotiempo es un buen ejemplo de eso.

Un cambio en el modelo musical es posible, pero comporta un cambio de actitud. Se le llama “evolución”.

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