La experiencia de montar este concierto Creative Commons me ha enseñado varias cosas y me ha confirmado otras que ya sabía.

El público que no vino

Lo primero y más doloroso es que, por más que el concierto sea Creative Commons, SGAE o copyleft, si la gente no quiere ir, ya puedes revestirlo de cualquier adorno, que la gente no irá. Y podemos buscar muchos argumentos: que el concierto era caro (10 euros), que estamos en la cuesta de enero, que el Teatro no está bien ubicado, que hacía frío para salir de casa, que los grupos eran desconocidos, que lo de las licencias no lo entendía nadie, que no tenía a nadie con quien ir, que tengo tos o que la canguro no ha llegado…

Me resulta muy curioso que, con todo el ruido mediático que hemos hecho y el interés que ha despertado, los resultados fueran tan pobres. Nunca antes habíamos hecho tanta labor de promoción de un concierto. Televisión, radio, prensa escrita, medios electrónicos, ruedas de prensa… Hasta creamos un concurso para sortear entradas en Twitter y Facebook. Se puso el concierto en el programa de les Festes de Sant Sebastià de Palma y el Ayuntamiento hizo publicidad directa en medios. Creo que, en determinados momentos, nos hicimos incluso algo pesados.

Pero la gente, simplemente, no vino. Y punto. Por más que pensáramos que la gente nos estaba pidiendo este tipo de conciertos, el resultado dice todo lo contrario. Y si no, dice que la gente es pro-CC o anti-SGAE siempre y cuando sea detrás de un teclado en la oficina o en casa, lo cual es todavía peor. Porque si no, no logro entender casos como el de uno (no diremos nombres) que incluso se apuntó al sorteo de las entradas y, a la hora del concierto, twitteó que estaba en un bar tomándose unas cañitas y unos nachos. Pero cada uno hace lo que quiere y no soy nadie como para reclamar otro comportamiento. Pero algo significará.

El publico que sí vino

Sálvarez y Pacotiempo se llevaron todos los beneplácitos de las escasas 20 personas que pagaron su entrada. Todos sin excepción salieron encantados de allí. Hay una excelente crónica del concierto en el blog de Amimedamiedo, que os recomiendo leer (y al que agradezco desde aquí el post y, por supuesto, haber venido y haberse molestado incluso en editar un vídeo y colgarlo en Youtube).

Los resultados

Deacorde Producciones no es una ONG. Lo que no nos podemos permitir es movilizar a dos grupos de 6 componentes más un manager, traerlos de Barcelona y Madrid, alojarlos, alquilar equipo técnico, transportarlos, darles de comer y cenar, etc… si vienen 20 personas a 10 euros cada una. El experimento ha fallado y no se me ocurren argumentos para convencer a mis socios de que hay que mantenerse en la misma línea. Tampoco se me ocurre qué tengo que decirle al Ayuntamiento para que siga apostando por el tema.

Sin embargo, todos los comienzos son complicados. Ya hay artistas que se han salido de la SGAE, como la Salvarez, y otros muchos que ofrecen sus trabajos bajo licencias no restrictivas. Discográficas como Autoeditados sólo trabajan con artistas Creative Commons. Productoras como Deacorde empiezan a moverse y Ayuntamientos como el de Palma se movilizan para dar cabida a esto. Pero si el consumidor final, el público, no cree, todo el trabajo se va al garete.

Por eso mismo, una de las cosas que más me quita el sueño es haber desperdiciado la oportunidad de dar un mensaje contundente. Y no lo hemos hecho. ¿Tendremos una segunda oportunidad para hacerlo?. No lo sé. Espero que sí.

Esperanza de futuro

Una de las cosas que más me gustó de los dos días que pasé junto con los grupos fue la cena el día anterior al concierto. Estuve hablando largo y tendido con todos ellos y podría hacer este post casi eterno contando algunos detalles.

Javier de Autoeditados, es ex-socio de SGAE. Paco, de Pacotiempo fue “niño mimado” y protegido de Nacho Cano.  Sin embargo y como resumen me quedo con una parte de la conversación que tuve con Alex Soler, bajista de Salvarez y, por ejemplo, director musical de Operación Triunfo de las tres primeras ediciones. Una persona que conoce a la perfección el funcionamiento de la SGAE; antes desde el punto de vista del productor musical y ahora desde el punto de vista de la banda y el promotor de conciertos. Su frase fue algo así como “la SGAE, tal y como la conocemos, tiene los días contados”.

Ahora, después de los lamentos, toca callar, tomar nota y seguir currando.