Dice hoy El Mundo: “Grosske convierte su gallinero en un edificio con forma de vivienda“. Pero es una desgracia que los mallorquines pensemos que “Inda ha convertido su edificio con forma de diario, en un gallinero”. Los que hemos padecido sus mentiras y seguíamos el periódico desde sus inicios, lo sabemos y sentimos.
Habiendo olvidado el deber de informar, cualquier cosa que se haga es válida, hasta el punto de convertir a sus objetivos militares en auténticos mártires, que generan más simpatías que rechazos. Munar, Nadal, ahora Grosske. Supongo que Antic no tardará, pero como últimamente paga publicidad en la edición online, igual le respetan un poco más.
Qué pena.





















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