Hay muchas maneras de quebrar una compañía aérea. En Baleares somos casi especialistas en ello: desde Centennial hasta Era Airlines hay todo un repertorio que, con los años, se ve aumentado. En cambio, lo de Futura viene rodeado por una serie de curiosidades que va bien recordar, a saber:
- La facturación de la compañía, año tras año, ha ido creciendo hasta lograr en 2007 una facturación de 334,6 millones de euros, un 14% más que en 2006. Al menos así lo vende la propia compañía en su web.
- Aunque inicialmente Futura se alió con Air Lingus, en la actualidad las acciones pertenecen en un 46,5% a Hutton Collins, una financiera inglesa, y el 53,5% restante es propiedad de directivos y empleados de la propia compañía.
- Con la venta al fondo de inversión inglés, quienes tenían acciones desde hacía 7 u 8 años tuvieron una revalorización de aproximadamente un 700%.
- Tanto es así que la empresa repartió dividendos en 2008 por un total de casi 5 millones de euros, lo que a todas luces, visto lo que acaba de ocurrir, es todo un alarde de previsión financiera.
- La manera de vender acciones de la compañía a los propios empleados fue, entre otras cosas, fruto de un programa llamado “Friends & Family”, del cual adjunto la carta que se envió a los empleados por parte del presidente de Futura.
- Hace sólo unos meses se presentaba un nuevo avión en la compañía, momento que aprovechó su presidente para recordar que Futura era la mejor charter de Europa. Una máquina de 50 millones de euros que hace 3 meses sí podía pagarse tranquilamente.
Todo ello hacía que dentro de la propia compañía, y también fuera de ella, la cosa pintara estupendamente. El cuento de la lechera hecho realidad. Incluso tengo que decir que el carácter personal, sobre todo de algunos de sus mandos intermedios, rozaba lo chulesco, por no decir que lo rebasaba de sobra. Pero las cosas, casi como un castigo divino, se van torciendo hasta que de repente:
La subida de los precios del combustible en el mes de julio nos ha hecho polvo. (Román Pané, presidente de Futura).
Lo curioso es que no ha hecho polvo a Iberia, ni Air Europa, ni a Air Berlín, ni a tantas otras. Ahora la solución, como casi siempre, es despedir a la mitad de la plantilla y dejar a los proveedores con el culo en pompa, a ver qué sucede. Empleados y proveedores que, dicho sea de paso, serán en muchos casos accionistas que, como en la carta del presidente, se sentían miembros de un potentísimo grupo, una piña dentro de la compañía aérea más rentable de Europa.
Seguro que, además, se pedirá al Govern Balear que salga a la palestra a defender a la compañía de la casi segura quiebra invirtiendo algunos millones de euros, que, no te olvides, salen de tu bolsillo y el mío.







