A lo largo de la vida de este blog (esta será la entrada número 346) uno ha ido escribiendo muchas cosas y, a veces, puede resultar injusto no acabar con alguna historia que se comenzó en su momento.
Hace casi dos años publiqué este post sobre un determinado spam que estaba sufriendo. Si bien no pude ponerme en contacto con la revista Más Magazine, tal y como explico en el post, lo que sà es cierto es que en ese momento dejé de recibir correo publicitario por su parte, por lo que intuyo que vieron el comentario y me dieron de baja de motu propio.
En este punto, hace dos años, deberÃa tal vez haber escrito un post diciendo que el problema se habÃa arreglado y, a fin de cuentas, habÃa logrado mi objetivo de darme de baja. Creo que es de justicia disculparme ante los lectores de este blog y ante la propia revista si en algo les puede haber perjudicado.
Y ya que estábamos revisando posts de Mas Magazine, hace unos meses y sin que tenga que ver con lo dicho hasta ahora, publiqué una de sus portadas. Sé que no voy a tener ningún tipo de problema por haberlo hecho sin su permiso explÃcito, ya que, en el fondo, esa misma portada puede verse enlazándola directamente a su propia página web. Me preocupa más el hecho de que alguien pueda interpretar, leyendo el pie del post, que lo que resulta humorÃstico o cómico es la edición de la revista, cuando lo que es humorÃstico (o penoso, según se mire) es comparar las frases del polÃtico de marras con los últimos acontecimientos que han salido a la luz pública. Vamos, que si el mismo polÃtico hubiera dicho la misma frase en la revista de ofertas de Caprabo, mi comentario hubiera sido exactamente el mismo.
En definitiva, sirva este post como corrección algo tardÃa y para manifestar que, por si hubiera alguna duda, no tengo nada en contra de Mas Magazine (ni, de repente, he adquirido acciones de esta empresa).





















Sin comentarios - Escribe el primero!