Esta es la historia reciente de Pedro, propietario del Twins Chillout. El Twins es un restaurante lounge en el centro de Palma de Mallorca. Es un sitio muy agradable para comer unas originales tapas, pero sobre todo para tumbarse en los chills, tomarse un cocktail y fumarse una sisha de frutas. Muchas veces, después de los conciertos, acabamos ahí porque nos garantizan cocina abierta hasta la 1 de la mañana y luego nos podemos tomar una copa. Lo recomiendo a todo el mundo.
Pedro vino desde La Rioja, se asentó en Mallorca y abrió el restaurante junto con su hermano gemelo. De ahí lo de “twins”. El local llevará abierto unos 3 años aproximadamente. Aunque a Pedro le gustaría, el local no tiene licencia de bar musical, sino sólo de restaurante. Y eso que Pedro es músico. Por este motivo, lo único que tiene el local es algo de música de fondo, con un estilo diferente en función del día y la hora, pero básicamente música chillout, lounge, jazz, ambient… Para ello usaba su módulo legal de hilo musical. No hay escenario, ni luces especiales, ni altavoces de directo.
Un par de veces al año, Pedro organiza alguna fiesta especial: carnaval, halloween, fiesta de disfraces, pero sobre todo la más famosa es su fiesta de aniversario. Estos días el local cambia un poco su aspecto para dar cabida al evento e incluso contrataba a algún amigo artista para mayor abundamiento.
Después de 3 años de funcionamiento, con unos inicios duros como los de cualquier negocio de estas características, el mes pasado se presentó, como no podría ser de otro modo, el inspector de la SGAE. Sin previo aviso, le amenazó con un juicio si no pagaba con efecto retroactivo desde su apertura. Al cambio, unos 5.000 euros. El cálculo realizado por la SGAE es el siguiente: 3 años a razón de 125 euros al mes, según la tarifa vigente de la entidad, por ser un “bar musical”.
Pedro se quedó perplejo. Es lo que suele pasar cuando alguien, en un plazo de dos minutos, te ha amenazado con llevarte a juicio, te ha exigido un pago desorbitado con retrasos e intereses de demora y le ha asegurado que su local es un tipo de local que no es. Ya comentamos hace tiempo que la SGAE tiene una bola de cristal a la que consulta estas cosas, adivina y va a misa. Independientemente de la licencia municipal que dice que el Twins no es un bar musical. Y por supuesto independientemente de que si fuera un restaurante, según marca la licencia municipal, en lugar de los 125 euros “sólo” debería pagar 25 euros. Es decir, de los 5.000 euros exigidos sólo serían realmente reclamables 1.000 euros.
Según he recibido de algunas fuentes, si los inspectores van a comisión por lo recaudado, es normal que algunos de ellos lleguen a percibir más de 8.000 euros al mes por su trabajo. Vale la pena ser un tipo odiado si no tienes escrúpulos.
Todos, incluído yo, seguro que pensamos que Pedro debería haber ido a juicio. Sostener esa posible recaudación ante un local que tiene una licencia diferente y además sin demostrar fehacientemente que en el local se ha puesto cada mes música con derechos que ellos gestionan, da la sensación de que es difícil de mantener en un juicio. Seguramente podría haber defendido su causa. Pero ante el socavón legal acerca de la propiedad intelectual, la SGAE ha sido muy lista y ha sabido hacerse la dueña del cotarro. Por este motivo Pedro sabía que tenía perdido el juicio de antemano. Más vale un mal acuerdo que un buen juicio, me dijo. Este acuerdo pasaba por que la SGAE le perdonaba un año entero de su deuda. Pedro aceptó. Quizás alguno piense que es una actitud conservadora, pero la venganza es un plato que se sirve frío y la SGAE no ha sabido medir las consecuencias de sus actos.
La SGAE pretendía hacerle firmar a Pedro un contrato en un doble sentido. Primero reconociendo la deuda de los 5.000 euros (a lo que Pedro se negó, naturalmente) y en segundo asumiendo desde ese momento que su bar es un bar musical y que tiene que pagar 125 euros al mes de aquí en adelante (o sea, que tampoco). Pero Pedro no es tonto. No sólo no firmo ese contrato sino que se fue a Jamendo y firmo con ellos un nuevo contrato que entra en vigor el 1 de agosto. Usar Jamendo es libre, legal e ilimitado. Pero además, el contrato estipula que Pedro pagará a Jamendo la cantidad de 160 euros anuales a cambio de que Jamendo le envíe la música que Pedro quiera en un USB que irá renovando periódicamente, y que por contrato estipula que la mitad de esa recaudación se destinará directamente al artista. O lo que es lo mismo, Jamendo le hace llegar a Pedro en un soporte físico la música libre del estilo que Pedro seleccione. Además expide una certificación por la cual la SGAE no puede reclamar absolutamente nada sobre esa música. Y hasta, si quiere, una pegatina con algo así como “Local libre de SGAE” para poner en la puerta. Cuando Pedro se lo comunicó al delegado de zona de la SGAE, la respuesta fue un amenazante “pasaremos a comprobarlo”.
La SGAE habrá arañado del Twins unos 3.500 euros, pero a partir de este momento, Pedro ha cerrado el grifo. No volverá a sonar su música. Ni una canción. No les pagará ni 25 ni 125 euros al mes. Por supuesto, no volverá a contratar a ningún artista para amenizar ninguna de sus fiestas. No comprará aparatos sujetos a canon digital. En definitiva, la recaudación posible de la SGAE con el Twins ha pasado a ser de cero euros. Mi pregunta es la de siempre: ¿no debería la SGAE haberse asegurado el tiro con los 25 euros mensuales y seguir cobrando en beneficio de los artistas en lugar de putear al Twins para que, al final, no vean un duro?.
Más madera. Todos los locales amigos del Twins y con un funcionamiento similar, están ya en trámites de baja de la SGAE y alta en Jamendo. Sin negociación. Simplemente “nos vamos porque no os aguantamos”. La SGAE debería leerse (y aprenderse de memoria) el Manifiesto Cluetrain.
Y por último, y para mí casi lo más gracioso, es que Pedro está afiliado a la SGAE. Se afilió cuando era músico activo hace más de 20 años. Según sus propias palabras, el primer año que se afilió cobró 14.000 pesetas. A partir del segundo año y desde entonces, ni un duro. ¿Cómo es eso posible, se pregunta?. Si en su local (que paga a la SGAE) él cantaba sus propias canciones, por lo menos algo debería cobrar, ¿no?. ¿Y que hay del canon digital?. ¿Acaso su música no se reproduce en ninguna radio de España, no se piratea como las demás?. ¿Cómo sabe la SGAE que sus discos no se piratean o que no han sonado jamás en el Twins?.
Pedro exigirá, desde dentro de la propia SGAE, el cobro de sus derechos, aunque sólo sean los del Twins, pero también exigirá copia del reglamento interno y actuará desde dentro de la propia entidad para reclamar lo que es suyo, ya que la SGAE ha reclamado sus derechos (a él mismo), y él mismo ha tenido que pagarlos. Es ridículo, pero es así. Alguien ha estado cobrando los derechos en su nombre y no se los ha devuelto. Como dice mi gran amigo Francisco Espinosa, “son el anti Robin Hood: roban a los pobres para dárselo a los ricos”.
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¡Es encabronante!.
Yo no he sido socio de la SGAE ni un solo minuto en mi vida, pero cada vez que yo voy a tocar a un local, estas salas tienen que liquidar con la SGAE. ¿A cual de sus palacios irán destinados mis derechos de autor?.
Hace un tiempo que en mi blog vengo ofreciendo alternativas para evitar el pago a la SGAE de forma legal, para cualquier tipo de locar, restaurante, club, bar, etc…
http://djlogic.es/?p=4154
La verdad es que uno no puede hacer mas que pensar a quien va destinado todo ese dinero. ¿Alguien lo sabe? Tengo compañeros que estan en la SGAE, pero a mi nunca me ha parecido que tengan unos procedimientos como mínimo éticos. Alguien sabe que hay de la fórmula de enviarte la música a tí mismo para tener una fuerza legal ante copia, que no pirateo, si no plagio? Es imprescindible tener que pasar por alguien o realmente tenemos libertad los músicos sobre nuestro trabajo? Si no es así, de que sirve la diferenciación que buscamos para que después de “comernos los mocos” y no podamos tocar, al final la pasta se la lleven esta gente sin vocación! Lo siento, pero creo que lo que tienen es envidia.
Muy bueno MAP.