Hoy nos hemos desayunado con la noticia de que la SGAE cobró 5000 euros de un concierto benéfico para salvar a un niño.

Al margen del amarillismo del titular, que no pasaría un filtro del periodista responsable, y al margen también de las claras intenciones políticas de situar esta noticia en portada cuando en el interior se “añade” que Rajoy dice que no al canon digital como parte de su programa político para las europeas, lo que nos queda es algo digno de estudiar.

La SGAE ha hecho lo de siempre: cobrar el 10% de toda actividad musical. Su problema es que lo ha hecho como siempre, es decir, pidiendo de antemano el depósito por el 10% de la totalidad de la recaudación, amenazar con la no ejecución del concierto, cobrando y luego excusando su actuación en que es lo que está obligado a hacer. Pero existen otros modos de actuar, igual de válidos, cumpliendo con su obligación y encima quedando bien. A saber:

1.- Sin amenazar, bajo cualquier circunstancia. “Vamos a arreglarlo” en lugar de “vamos a cerrarlo”.

2.- Sin exigir el pago por adelantado ni el depósito. No está obligado a hacerlo. Puede hacerlo pero también puede no hacerlo.

3.- Si Bisbal no cobra su caché, y realmente nadie cobra por su trabajo, la SGAE puede hacer lo mismo. Es más, puede arremangarse y ayudar a la familia a que el acto se realice sin tener que pagar. Sólo tiene que hacer una cosa: trasladar la petición de la familia a los autores implicados para que éstos renuncien a estos derechos para este concierto específico. Tan simple como hablar con el afiliado a la SGAE para que ceda los derechos.

4.- Y por supuesto, la SGAE puede renunciar a su parte independientemente de lo que haga el autor. De esos 5000 euros, aproximadamente 4000 son para los autores, pero 1000 se quedan en la propia SGAE. Lo que podría haber dicho (y hecho) es renunciar a esos 1000 euros suyos adhiriéndose así a la causa. El titular sería incluso beneficioso para su imagen: “La SGAE aporta 1000 euros a la causa solidaria del niño X”. No se puede negar que sería un titular rompedor habida cuenta de lo que estamos acostumbrados a oir de ellos.

Uno se ha cansado ya de oir frases amenazadoras (incluso en sus propias carnes) con la excusa de que “es lo que la ley dice”, “estamos obligados a hacerlo” o “lo que pasa es que quieres robar al autor”. La SGAE como cualquier empresa pública o privada, ONG o administración pública, puede y debe asumir su papel para devolver a la sociedad parte de lo que recibe, y este es uno de los casos en los que está más que justificada una acción en este sentido.