Este es un análisis patrocinado por Grupo Mahou – San Miguel vía Bloguzz

Antecedentes
Me gusta el marketing de San Miguel. Para empezar porque cada año, por mi santo (San Miguel – 29 de septiembre), me envía a casa un vale para una cerveza. Cuando a través de Bloguzz vi que San Miguel buscaba un blogger para hablar de su nueva cerveza no pude dejar de apuntarme, aunque sólo fuera para devolverles el favor. Así que cuando se pusieron en contacto conmigo para decirme que me habían seleccionado, fue una gran alegría. Y ciertamente, al cabo de unos pocos días tenía en mis manos un bonito pack de seis cervezas San Miguel Selecta XV.
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La caja

Como veis la caja tiene un buen diseño. Y ya os adelanto que es ideal para que vuestro hijo pequeño guarde en ella montañas de juguetitos y cosas que tiene tirados por doquier. Es un embalaje muy sólido en cuyo interior encontramos el pack de cartón de seis cervezas, que también tiene una imagen muy digna:
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La botella

También me encantó el diseño de la botella, aunque realmente es un “rediseño”, porque Selecta era una cerveza que ya se comercializaba por San Miguel en los años 70. Se trata de una botella muy estilizada, con un color ocre que le da elegancia y un pelín grande para el espacio que tengo en la nevera (así que hubo que ponerlas a enfriar tumbadas).

La cerveza

Hasta ahora hemos hablado de la parafernalia de la propia cerveza. Salvando las distancias es como la lencería femenina: uno desea verla puesta casi tanto como quitarla de inmediato. Pero beber cerveza es, al menos para mí, un acto social. Uno no se da cuenta de que es alcohólico cuando bebe mucho, sino cuando bebe solo, y por suerte tengo un grupo de amigos que se prestaron de inmediato a salvarme del alcoholismo. Pero son buena gente y con amplio criterio forjado a base de entrenamiento en los mejores bares de Europa, así que los consideré como expertos asesores y, sin mayor dilación, les planté una cerveza a cada uno y pedí que me dieran su opinión.

Curiosamente, coincidimos todos en casi todo. Para empezar sorprenden sus 6,2º de alcohol, dos más que lo habitual. Es, por tanto, una cerveza que uno debe tomar pausadamente y con moderación, como degustar una buena copa de vino.

El segundo comentario generalizado fue que San Miguel había conseguido la primera cerveza belga fabricada en España. Su sabor se aproxima mucho a las cervezas de doble y triple fermentación fabricadas en Bélgica, al menos a muchas de las que conocíamos: Leffe, Orval, Chimay… La gradación alcohólica seguramente ayudó bastante a compararlas, pero ya va bien que podamos tener una cerveza con caractarísticas similares a algunas de las mejores cervezas internacionales.

También coincidimos todos en bebernos la cerveza directamente desde la botella. Es curioso porque estas cervezas de “alto standing” tienen todas su vaso específico, pero al ver el cuello de la botella tan largo, invitó a agarrarla por ahí. No sabemos si San Miguel tiene pensado diseñar un vaso o copa específica, pero creo sería una buena idea. De hecho haría dos: una general y una para coleccionistas.

Las notas de cata las podéis encontrar en su web y serán probablemente mucho más atinadas que las que pueda poner yo aquí. Colores, aromas y sabores descritos por profesionales, pero yo diré que es una cerveza diferente, amarga e intensa.

Conclusión

Como dirían mis amigo catadores y resumiendo: “¡Está buena!”.

Sin embargo, no conozco el Plan de Marketing de San Miguel al respecto de esta cerveza. He consultado otros blogs y he leído noticias seguramente extraídas del departamento de comunicación de la propia cervecera. Datos como que cada botella tendrá un coste de 69 céntimos y la lata a 67 céntimos. También tienen previsto servirla en barriles de 30 litros.

Yo no comparto esta visión. En general las bebidas en lata no me gustan: desde la coca-cola a la cerveza. Poner una cerveza de alto calibre dentro de una lata de aluminio le va a restar parte de su buen sabor y, sobre todo, de imagen. A mi me parece que tiene su propio carisma como botella individual y no la vendería en otros formatos, ni siquiera el barril.

Aún así, la solución es fácil para mí y para quien piense como yo. La compraremos en botella y asunto arreglado.

Categories: Musica

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